Todo sobre la inteligencia artificial en la industria editorial

La inteligencia artificial se puede utilizar en la industria editorial, aunque como sucede en la mayoría de sectores artísticos y creativos, hay un miedo latente de que la IA sustituya algunos trabajos o reduzca la creatividad.

De hecho, además de en el mundo de la programación, probablemente el cómo afectará la inteligencia artificial a la industria del entretenimiento, es uno de los temas de debate más recurrentes, donde por supuesto, la generación automática de libros está dando mucho de que hablar.

Así que en este artículo, vamos a analizar cómo se utiliza realmente la inteligencia artificial en la industria editorial, y si realmente tiene sentido que haya miedo en torno a este sector por el avance de las nuevas tecnologías.

También, para entender mejor el contexto, vamos a hacer un pequeño recorrido por la historia de la tecnología aplicada al mundo editorial, para que quede más claro como la inteligencia artificial generativa es solo un paso más en dicho avance.

¿Qué uso le está dando la industria editorial a la inteligencia artificial?

La industria editorial, como muchas otras, está analizando las formas de integrar las nuevas tecnologías para automatizar tareas empresariales con inteligencia artificial y responder con ello a los nuevos tiempos.

Si pensamos en como es el proceso editorial tradicional, tanto la selección de manuscritos, como la corrección de estilo, son todo etapas que demandan mucho tiempo y recursos, para lo que siempre se ha utilizado el tiempo de personal cualificado.

Pero la verdad es que en la industria editorial se ha empezado a emplear algoritmos entrenados para evaluar textos preliminares, ya que estos sistemas pueden identificar patrones lingüísticos, temáticas recurrentes, e incluso predecir el potencial comercial de una obra basándose en datos históricos de ventas y de tendencias culturales.

Con respecto a la edición, los ‘softwares’ basados en la tecnología de procesamiento de lenguaje natural ya son aliados comunes de los escritores y los editores de libros.

El uso de herramientas de corrección gramatical señalan los errores de concordancia, sugieren modificaciones de estilo, detectan inconsistencias narrativas, e incluso proponen ajustes para mejorar la fluidez de un texto.

De esta forma, un editor podría usar estos recursos para realizar tareas repetitivas, reservando su criterio experto para los aspectos más creativos, además de que es mucho más fácil trabajar en la modificación de la complejidad léxica, ayudando a adaptar el lenguaje a un tipo de público concreto.

¿Tienen sentido los temores de la industria editorial por el avance de la inteligencia artificial?

No hay duda de que la capacidad de las máquinas para imitar tareas humanas ha avanzado hasta niveles que muchos profesionales de la publicación de libros consideran amenazadoras, porque pueden generarse textos con cierta coherencia y con mucha rapidez.

De hecho, en los grupos de discusión de la industria, muchos editores señalan que la IA podría ocupar roles de iniciación, como la redacción de reseñas, o la corrección de estilo, con un costo casi nulo, lo que ejerce mucha presión para los que todavía están estudiando y para quienes entran al sector.

Sin embargo, también se sabe sobre la falta de creatividad en estos sistemas, puesto que todavía fallan al captar matices culturales y aportan contenidos muy planos cuando se trata de ficción o ensayo literario.

Además, una buena parte de las empresas de la industria editorial prefiere esperar antes de usar IA en la generación de imágenes para las portadas, o para el texto de la contraportada, pues temen repercusiones legales derivadas de derechos de autor.

La realidad es que hay herramientas que son muy útiles para editores y para escritores, que ahorran mucho tiempo, pero al fin y al cabo los libros son un tipo de arte, y la IA no es más que una base de datos que carece de la capacidad de crear contenido original.

Por eso, cualquier escritor que haya creado su propio estilo, no tiene porque tenerle miedo a la IA, y para la industria editorial, está disponible el desarrollo de proyectos de IA para ahorrar tiempo, pero sin dejar que las máquinas participen en el proceso creativo.

¿Cómo han cambiado las editoriales con la diferentes revoluciones digitales?

Las editoriales han vivido varias olas de cambio tecnológico, y por supuesto cada una de ellas ha dejado huellas profundas en cómo se crean, se distribuyen y se consumen los contenidos en formato de texto.

Ya en los años ochenta, la llegada de algunos programas informáticos cambió para siempre la producción gráfica, puesto que antes, maquetar un libro se hacia mediante tipos móviles, películas fotográficas y procesos manuales que consumían semanas de trabajo.

De repente, cualquier persona con una computadora podía diseñar páginas profesionales, lo que democratizó la autoedición y redujo costes, pero la verdad es que también desplazó a muchas imprentas tradicionales, aunque por supuesto, no acabo con el negocio, sino que estos profesionales tuvieron que actualizarse para sobrevivir comercialmente.

Con esto, las editoriales medianas y pequeñas ganaron en agilidad, aunque la calidad inicial de estos sistemas digitales generó bastante escepticismo entre los puristas del diseño, y muchos de ellos seguían prefiriendo el método tradicional, lo cual no tiene nada de malo.

La industria editorial con la llegada de Internet, de los libros digitales, y ahora con la inteligencia artificial

Luego llegó Internet, y con él, la primera gran sacudida a los modelos de distribución, ya que Amazon, nacida en 1994 como librería online, cambio por completo el acceso global a los libros.

Pero la verdad es que el verdadero terremoto ocurrió con la digitalización masiva de libros, donde proyectos como Google Books, lanzado en 2004, escanearon millones de obras, generando conflictos legales por derechos de autor, pero también facilitando la preservación de textos que eran difíciles de encontrar.

La que podríamos mencionar como tercera revolución, que es la de los libros electrónicos, trajo consigo una importante paradoja, ya que por un lado, dispositivos como el ‘Kindle’ revitalizaron la lectura en pantalla, atrayendo a generaciones más jóvenes.

Sin embargo, por otro lado, hubo bastantes tensiones económicas por parte de la industria editorial por el precio de los e-books, que lógicamente era bastante menor al de los libros físicos, y que desató disputas entre editoriales y distribuidores, culminando en demandas antimonopolio.

Así que la inteligencia artificial, no es un punto final, sino un eslabón más en esta cadena, aunque lo que distingue a la IA de revoluciones anteriores es su capacidad para intervenir en la creación misma del contenido, y es por eso que es tan interesante.

Así que con toda esta reflexión y estos datos históricos, esperamos haber enriquecido tu visión sobre este tema, recordándote para terminar, que si quieres atención personalizada para saber cómo la inteligencia artificial puede ayudar a tu empresa, o a tu marca personal dedicada a la industria editorial, te recomendamos contactar con nosotros.

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