
El momento que viven las empresas españolas en esto de la automatización robótica con inteligencia artificial es muy interesante, ya que por fin se ha empezado a tomar en serio esta tecnología, puesto que durante mucho tiempo, la robótica parecía cosa de países con mayor tradición industrial, o de gigantes tecnológicos.
Tanto las formaciones de IA para empresas, como las herramientas que se están utilizando y que aprovechan esta tecnología, son accesibles para las PYMES y de hecho, todo aquel que no se informe sobre cómo automatizar procesos está perdiendo tiempo y dinero.
Por eso, en este artículo, queremos darte toda la información que necesitas como introducción a la automatización robótica para empresas con IA, de forma que te sirva como fundamento para que después puedas solicitar una consultoría de automatización con IA, una vez te hayas hecho una idea de cómo puede ayudar esta tecnología a mejorar la productividad en tu empresa.
¿Qué es la automatización robótica de procesos (RPA)?
La verdad es que la automatización robótica de procesos, o RPA si preferimos las siglas por las que se conoce a esta tecnología, es algo sobre lo que se habla mucho de forma general, pero muchas veces mezclando términos o cosas diferentes.
Básicamente, podríamos describirla como un software que imita las acciones de una persona al trabajar con aplicaciones y sistemas digitales, principalmente para automatizar las tareas empresariales repetitivas con inteligencia artificial, las cuales se hacen a diario y limitan la productividad y el trabajo creativo.
Pero ciertamente no estamos hablando de una inteligencia artificial que piensa por sí misma, al menos no en su forma más básica. El robot, por llamarlo así, aunque no tenga un cuerpo físico, sigue unas reglas que nosotros le hemos enseñado, aprende observando lo que hacemos o, más comúnmente, se programa para que ejecute una secuencia de pasos.
Lo bueno es que lo hace exactamente igual que un humano, pero sin descanso, sin errores y a una velocidad muy superior, así que lo mejor es verlo como si fuera un ayudante muy trabajador y meticuloso, al que no le importa hacer siempre la misma labor.
Para que funcione, eso sí, hay que elegir bien qué procesos se prestan a esta automatización. Tienen que ser tareas basadas en reglas, que se repitan con frecuencia y, preferiblemente, que manejen datos estructurados.
Si el proceso es un caos o cambia constantemente, el robot se va a hacer un lío. Por eso, antes de ponerlo en marcha, hay que analizar cómo trabajamos, entender bien cada paso y asegurarnos de que el procedimiento es estable. De hecho, este es un ejercicio de reflexión sobre nuestro propio día a día que suele traer de por sí algunas mejoras.
¿En qué se diferencia la RPA de la robótica industrial tradicional?
Si se habla de la inteligencia artificial en la robótica, lo más normal es que te imagines brazos metálicos que sueldan piezas en una cadena de montaje, las cuales son máquinas grandes, precisas, que trabajan a gran velocidad y ocupan mucho espacio físico por su tamaño.
Eso, podemos decir que es la robótica industrial tradicional, que en realidad, ya lleva décadas utilizándose en las fábricas, y aunque la automatización robótica de procesos, o RPA, comparte el nombre de robot, honestamente se parece más bien poco a esos brazos articulados que estamos acostumbrados a ver.
La diferencia fundamental está en la naturaleza de lo que uno y otra manipulan, puesto que el robot industrial trabaja con materia, y tiene un peso que mover, por lo que necesita estar calibrado para no estropear las piezas con las que trabaja.
La RPA, por su parte, trabaja con datos, por lo que no tiene brazos ni engranajes, puesto que no los necesita, al ser un programa informático que se sienta, metafóricamente, delante de las mismas pantallas que nosotros, para trabajar con software. Así que si, es un programa de IA que se crea para que gestione otros programas.

¿Qué tareas empresariales son candidatas ideales para implementar la automatización robótica?
Honestamente, no merece la pena pasar a enumerar las tareas que se podrían automatizar, porque sería una lista interminable que en realidad, no representaría ni una pequeña parte de las posibilidades de esta tecnología, además de que cada empresa tiene formas diferentes de trabajar, y la automatización con IA en ella debe hacerse de forma distinta.
Pero basándonos en el pensamiento general que tienen las personas y que hemos podido ver en nuestros clientes, lo más normal es que se crea que cualquier tarea repetitiva puede ser candidata a la automatización robótica, y en parte es así, pero la realidad es que no todo lo que se repite es automatizable, o al menos no todo lo es con la misma facilidad. Para que merezca la pena, la tarea tiene que tener unas características muy concretas.
El mejor ejemplo de esto sería cualquier trabajo que depende del criterio subjetivo de la persona, o que necesita que se tenga que interpretar situaciones ambiguas, porque en estos casos, la RPA no va a funcionar como se espera.
El robot necesita instrucciones precisas, tan sencillas y a la vez complejas como, si pasa esto, haz esto otro. Por lo tanto, si el procedimiento está sujeto a matices que le den subjetividad, entonces en principio no apto para la automatización. En cambio, cuando las normas están escritas, o son tan conocidas que todo el mundo las aplica igual, es cuando el robot puede ofrecer todo su potencial.
Por supuesto, también hay que analizar la frecuencia con la que se realiza el trabajo, puesto que no tiene mucho sentido automatizar algo que ocurre una vez al mes y lleva cinco minutos, ya que la inversión que se realiza para implementar el robot no se amortizaría.
¿Necesitas cambiar o reemplazar el ERP/CRM de tu empresa para usar RPA?
Durante el desarrollo de proyectos de IA utilizando la tecnología RPA no hace falta tocar nada de lo que ya está funcionando, y de hecho, la gracia de la automatización robótica de procesos está precisamente en eso.
El robot se ‘sienta’ delante del ordenador como haría cualquier persona y trabaja con las herramientas que ya hay. Da igual que el ERP tenga una interfaz de las de antes, con menús anticuados y colores que duelen a la vista. Da igual que el CRM sea una aplicación web lenta, o que los datos estén repartidos en hojas de cálculo, por que el robot ve lo mismo que vemos nosotros y hace clic donde nosotros haríamos clic.
Por supuesto, esto tiene una consecuencia práctica muy interesante, ya que muchas empresas arrastran sistemas que llevan años funcionando, a veces décadas, y cambiarlos sería un proceso tan costoso y delicado que da miedo siquiera plantearlo.
Así que lo bueno es que esta tecnología se puede implementa como un añadido, sin tener que cambiar todo lo que ya existe, y de esta forma, no se frena el crecimiento tecnológico de la empresa, al mismo tiempo que la escalabilidad hace que se pueda adoptar a cualquier presupuesto.
Pero lógicamente, cada empresa tiene sus métodos de trabajo, y lo mejor es que recibas la ayuda de una consultoría de automatización con IA, por lo que en Consultores IA, te ofrecemos un servicio completo de asesoría en inteligencia artificial, el cual puedes empezar a disfrutar sin compromiso al contactar con nosotros.
