La inteligencia artificial está ya presente en la administración pública y por supuesto, su uso ser irá extendiendo para que la gestión de los bienes y servicios del Estado sea más eficiente.
Por supuesto, este tendrá sus correspondientes implicaciones en el funcionariado, así como en las propias plataformas que actualmente están disponibles para las personas por parte del Estado, tanto físicas, como sobre todo por Internet.
Aunque es algo que ya está sucediendo, conforme esta tecnología vaya madurando, serán más y más las administraciones públicas que recurren a un servicio de consultoría, puesto que se necesita de una opinión experta y profesional para implementar estos cambios.
De hecho, aunque el desarrollo de proyectos IA se encuentra todavía en una fase temprana, ya hay algunos ejemplos, incluso en España, de su aplicación en la administración pública.
Lógicamente, esta adaptación tecnológica por parte del Estado está sujeta a un gran debate, sobre la democracia y sobre la ética de la IA, y sobre todo esto y más vamos a hablar en este artículo.
¿Cómo se puede utilizar la inteligencia artificial en la administración pública?
La inteligencia artificial puede tener muchas funciones en la administración pública, con el objetivo de mejorar la eficiencia de los procesos tradicionales mediante la incorporación de las nuevas herramientas informáticas que están disponibles.
En la atención ciudadana, los asistentes virtuales ofrecen respuestas inmediatas ante consultas mediante el procesamiento del lenguaje natural.
Y es que los chatbots de IA reciben preguntas, procesan la información y ofrecen respuestas coherentes, reduciendo la tardanza en la atención y mejorando el contacto entre la población y las instituciones estatales.
Por supuesto, esta herramienta se integra en los portales digitales de los servicios públicos, lo que contribuye a agilizar muchos trámites y a ampliar la disponibilidad de información durante todo tipo de horarios.
Por otra parte, el sistema tributario puede incorporar algoritmos para procesar mucho más rápido la información fiscal y comparar datos actuales con registros pasados, lo que posibilita identificar irregularidades, o comportamientos atípicos en las declaraciones y las recaudaciones.
Pero en realidad, la inteligencia artificial se puede utilizar también en el sistema judicial, en la sanidad, en la educación, en la gestión urbana y en todas las facetas y las competencias que controle el Estado, de una u otra forma.
Siempre hay una posible aplicación de la IA para automatizar tareas repetitivas que antes tenían que hacerse sí o sí por personal funcionario.
¿Qué consideraciones éticas y sociológicas hay que tener en cuenta a la hora de utilizar la inteligencia artificial en la administración pública?
La incorporación de inteligencia artificial en el sector público tiene que llevar consigo un análisis de ciertos aspectos éticos y sociológicos, en tanto la tecnología cambia como el Estado se relacionada con sus ciudadanos y cómo se organiza él mismo.
La realidad es que la discusión ética con respecto a este tema se centra en la posibilidad de que los algoritmos, alimentados por datos históricos, reproduzcan desigualdades existentes o generen nuevos sesgos en la inteligencia artificial.
De esta forma, los responsables de la administración deben asumir la responsabilidad de establecer mecanismos que permitan auditar y revisar el comportamiento de las aplicaciones que se utilizan en el Estado.
Por otra parte, los criterios que rigen su funcionamiento han de explicitarse para que la ciudadanía pueda conocer y evaluar los motivos detrás de cada resultado, ya que al hacerlo, es como existiría la rendición de cuentas en el uso de herramientas automatizadas, generando un mayor grado de confianza en las instituciones estatales.
También, el manejo de información personal se convierte en otra cuestión que demanda una especial atención, ya que toda aquella inteligencia artificial que recaba datos sensibles, si se trata sin la debida supervisión, pueden comprometer la privacidad de las personas.
¿Es la inteligencia artificial una forma de fortalecer la democracia, o por el contrario hace que la administración publica sea más controladora y represiva?
Con respecto a este tema, no queremos dar un opinión clara, puesto que todo tiene sus matices, más bien queremos dar una perspectiva lo más objetivo posible apoyada en nuestros conocimientos y experiencia.
Algunos analistas sostienen que el uso de sistemas de IA favorece la transparencia y fomenta la participación ciudadana, mientras que otros, advierten que su aplicación podría intensificar el control estatal y restringir las libertades individuales.
Obviamente, todo depende de cómo se apliquen esta tecnología en la práctica, y es que la incorporación de algoritmos de IA realmente podría utilizarse para que los ciudadanos tengan acceso a registros y a información que antes se encontraba restringida.
Además, al exponer los criterios utilizados en la toma de decisiones y hacer posibles las auditorías independientes y públicas, algunos expertos en la materia sostienen que la IA en a administración pública puede ser un medio para lograr una mayor confianza de los ciudadanos, quienes pueden participar activamente en la vigilancia de las actividades estatales.
Sin embargo, el mismo mecanismo que facilita la transparencia puede utilizarse para consolidar un control más estricto sobre la vida social, puesto que la capacidad de analizar datos personales a gran escala abre la posibilidad de que las autoridades desarrollen sistemas más represivos para la libertad individual.
¿Cómo implementar la inteligencia artificial en las administraciones públicas?
El primer paso para implementar la inteligencia artificial en la administración pública ya está dado, puesto que las autoridades reconocen que con esta herramienta podrán mejorar la gestión pública.
Una vez que se sabe y se reconoce esto, toca ponerse manos a la obra, y lógicamente, hay que ir paso a paso, automatizando ciertas tareas a través del uso y desarrollo de una IA local, puesto que no se va a usar una herramienta online para no poner en peligro los datos de los ciudadanos.
El Estado tendrá que formar a los funcionarios en ciberseguridad y las tecnologías relacionadas con la IA, donde los primeros que tendrán que hacer cursos de IA serán los funcionarios del sector TIC.
Tanto para esta formación de los profesionales del Estado, como para tener una ayuda experta especializada, las diferentes naciones contarán con consultores en IA, por lo que si tienes más dudas sobre este tema, puedes contactar con nosotros.
